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Un salón con vistas al jardín, una terraza que parece formar parte de la casa o una estancia que recibe mucha más luz natural. Los grandes ventanales tienen ese atractivo: pueden cambiar por completo la sensación de espacio de una vivienda.
Pero cuando hablamos de ventanas de grandes dimensiones, no todo consiste en elegir un cristal más grande. Hay que pensar en el peso, el tipo de apertura, el aislamiento y, por supuesto, en cómo se va a instalar.
Si estás construyendo una vivienda o tienes pensado reformarla, merece la pena conocer estos detalles antes de decidirte.
La primera es evidente: la luz. Un ventanal amplio permite aprovechar mejor la iluminación natural y puede hacer que una habitación resulte más abierta y agradable.
También cambia la relación con el exterior. En un chalet con jardín, por ejemplo, un gran cerramiento acristalado puede conectar visualmente el salón con la zona exterior. En un piso con buenas vistas, permite aprovecharlas sin dividir tanto el paisaje con perfiles.
Eso sí, hay algo que conviene tener presente: más superficie acristalada también significa una mayor exposición a las condiciones exteriores.
Si el vidrio, los perfiles o la protección solar no son adecuados, esa entrada de luz puede convertirse en un problema durante los meses más calurosos.
Depende del hueco disponible y de las características del edificio. No es lo mismo diseñar un ventanal para una vivienda de nueva construcción que ampliar una ventana existente durante una reforma.
En el segundo caso, hay que comprobar si es posible modificar el hueco, especialmente cuando afecta a elementos estructurales o a la fachada. También pueden existir limitaciones técnicas o administrativas que deban revisarse antes de comenzar.
Por eso, antes de pensar en medidas concretas, conviene estudiar el espacio y las posibilidades reales del proyecto.
Cuando hablamos de ventanas de grandes dimensiones, no solo importa elegir entre PVC y aluminio. También hay que fijarse en el modelo, porque el diseño de los perfiles puede influir en la cantidad de cristal, la entrada de luz y las posibilidades de apertura.
El aluminio ofrece resistencia y permite desarrollar soluciones con perfiles visualmente discretos. El PVC, por su parte, destaca por sus propiedades de aislamiento térmico y también cuenta con sistemas pensados para aprovechar grandes superficies acristaladas.
En Joswal trabajamos con diferentes ventanas de aluminio y PVC, entre ellas modelos especialmente interesantes para este tipo de proyectos. Por ejemplo, el sistema de PVC Vekamotion 82 está diseñado para favorecer la entrada de luz natural gracias a una menor presencia visible de perfil y una mayor superficie de cristal.
En aluminio encontramos soluciones como COR Vision, que utiliza perfiles de sección reducida para maximizar la superficie acristalada. Una característica especialmente interesante cuando queremos disfrutar de vistas amplias y dar protagonismo al exterior.
Eso sí, no todos los modelos sirven para cualquier dimensión o configuración. Antes de decidir, conviene estudiar las medidas del hueco, el peso del acristalamiento, el tipo de apertura y las prestaciones que necesita la vivienda.
Aquí merece la pena pensar en cómo vas a utilizar la estancia. Un ventanal fijo puede ser una buena elección cuando lo importante es disfrutar de la luz y las vistas, pero no necesitamos abrir esa parte del cerramiento.
Las correderas, en cambio, permiten abrir sin que las hojas invadan el espacio interior. Resultan especialmente prácticas en salones con salida a terrazas o jardines.
También existen sistemas correderos elevables, pensados para facilitar el movimiento de determinadas hojas de gran tamaño mediante un mecanismo específico.
No todas las soluciones admiten las mismas dimensiones ni ofrecen idénticas prestaciones. Por eso conviene elegir primero cómo queremos utilizar el espacio y después valorar qué sistema responde mejor a esa necesidad.
En un ventanal amplio, el acristalamiento ocupa casi toda la superficie. Su elección tiene, por tanto, una importancia especial.
Un doble acristalamiento con prestaciones térmicas adecuadas puede ofrecer buenos resultados en muchos proyectos. En otros casos puede interesar estudiar configuraciones diferentes, incluido el triple acristalamiento. Pero no se trata únicamente de conservar el calor durante el invierno.
En una vivienda con grandes superficies acristaladas orientadas al sur o al oeste, por ejemplo, también habrá que valorar cuánto calor solar entra durante los meses de verano. Además, las dimensiones y la ubicación pueden exigir determinadas características de seguridad del vidrio. No cualquier composición es adecuada para cualquier hueco.
Lo importante es elegir el acristalamiento teniendo en cuenta el conjunto del proyecto, no solo el número de cristales.
Imagina dos salones con un ventanal del mismo tamaño. Uno está orientado al norte y el otro recibe sol directo durante buena parte de la tarde. Aunque las dimensiones sean idénticas, sus necesidades pueden ser bastante diferentes.
En Madrid, donde los veranos pueden alcanzar temperaturas elevadas, un gran ventanal muy expuesto al sol puede necesitar soluciones de control solar o protección exterior.
Persianas, toldos y otros elementos de sombra pueden ayudar a regular la entrada de radiación, según las características de la vivienda.
Por eso, antes de elegir un gran ventanal hay que pensar tanto en el invierno como en el verano.

Cuanto mayor es la superficie de vidrio, mayor puede ser también su peso. Esto influye en los perfiles, los herrajes, los mecanismos de apertura y las condiciones de montaje.
Una ventana de grandes dimensiones necesita un sistema preparado para soportar las cargas correspondientes y funcionar correctamente.
También hay que estudiar cómo se transportará hasta la vivienda y si existen accesos adecuados para su instalación. Puede parecer un detalle secundario, pero no lo es. Especialmente en reformas de pisos o viviendas con accesos complicados.
La correcta colocación y el sellado del cerramiento son igualmente importantes para evitar problemas de estanqueidad y aprovechar sus prestaciones de aislamiento.
Uno de los errores más comunes es decidir las dimensiones pensando únicamente en la estética. Un ventanal puede quedar espectacular sobre un plano, pero después hay que comprobar si la solución es viable y adecuada para la vivienda.
También ocurre que se presta mucha atención al perfil y poca al vidrio, cuando este ocupa la mayor parte de la superficie.
Otro fallo es elegir una apertura sin pensar en el uso diario. No es lo mismo una ventana que apenas se abre que una salida al jardín que utilizamos varias veces al día.
Y, por último, conviene no olvidar la orientación. Una gran superficie acristalada necesita estudiarse teniendo en cuenta la entrada de sol y las necesidades de aislamiento.
No necesitas conocer todos los detalles técnicos, pero sí conviene tener una idea de lo que buscas.
Estos son algunos puntos útiles:
Las medidas aproximadas del hueco y si se trata de obra nueva o reforma.
La estancia donde se instalará y su orientación.
Si necesitas una parte fija, una apertura corredera u otro sistema.
Si el ventanal dará acceso a una terraza o jardín.
Qué importancia tienen para ti el aislamiento, la seguridad y la entrada de luz.
Con esta información resulta más fácil estudiar las posibilidades y preparar una propuesta ajustada al proyecto.
Un gran ventanal puede transformar una estancia, pero para que funcione bien hay que encontrar el equilibrio entre diseño, dimensiones, aislamiento y facilidad de uso.
Como fabricantes de ventanas y cerramientos en Madrid, en Joswal llevamos más de 40 años trabajando en proyectos de PVC y aluminio. Sabemos que cada hueco tiene sus particularidades y que, cuando hablamos de grandes dimensiones, los detalles importan especialmente.
Si ya tienes una idea de las medidas o estás preparando una reforma, puedes utilizar nuestro formulario de precios y medidas para solicitar un presupuesto y empezar a valorar las opciones disponibles.
Depende de las dimensiones, la configuración y las prestaciones necesarias. Ambos materiales pueden utilizarse en determinados proyectos, siempre que el sistema sea adecuado para el tamaño y el peso del cerramiento.
Sí, pueden ofrecer buenas prestaciones térmicas si cuentan con perfiles, acristalamiento e instalación adecuados. El resultado dependerá de las características del conjunto.
Si solo buscas luz y vistas, una solución fija puede ser suficiente. Si necesitas acceder a una terraza o jardín, una corredera puede resultar más práctica.
Depende de las dimensiones, la ubicación, la orientación y las necesidades de aislamiento y seguridad. Conviene estudiar la composición del vidrio para cada proyecto.
En algunos casos sí, pero antes hay que comprobar las características del hueco, las posibles limitaciones estructurales y los requisitos aplicables a la intervención.
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